Un tribunal de
apelaciones de Egipto respaldó hoy una condena de
cuatro años de prisión contra un blogger condenado
por insultar al islam y al presidente Hosni Mubarak.
Abdel-Karim Suleiman, de 22 años, se convirtió el
mes pasado en el primer egipcio en ser encarcelado
por sus escritos en internet. Grupos de derechos
humanos y otros bloggers consideran que es un
peligroso precedente que podría limitar la libertad
online en el país.
El Cairo (Reuters). "Este no ha sido un veredicto
basado en criterios legales", dijo a Reuters Gamal
Eid, un activista de derechos humanos y uno de los
abogados de Suleiman. "Este es un veredicto
religioso similar a los de la Inquisición", agregó.
El tribunal en la ciudad portuaria de Alejandría
también permitió a un grupo de abogados islamistas
presentar una demanda separada contra Suleiman
exigiéndole una compensación porque sus escritos les
han causado un daño como musulmanes.
Un fotógrafo que trabaja con Reuters dijo que los
abogados islamistas criticaron a los letrados de
Suleiman durante el proceso por defenderlo.
"Eres un infiel", gritó uno de los abogados
islamistas a un miembro del equipo defensor de
Suleiman tras el juicio, provocando un
enfrentamiento a gritos entre los dos bandos.
El caso contra Suleiman, un musulmán laico que
utiliza el nombre de Kareem Amer en su blog
(http://karam903.blogspot.com/), se basó en una
denuncia de la Universidad al-Azhar por ocho
artículos escritos desde el 2004.
Suleiman acusó a la conservadora institución sunita
de promover el extremismo y describió a algunos de
los compañeros del profeta Mahoma como
"terroristas". También comparó al presidente Hosni
Mubarak con los dictatoriales faraones del Antiguo
Egipto.
Muchas personas en la religiosamente conservadora
nación árabe rechazan las opiniones de Suleiman.
Ahmed Seif al-Islam, uno de sus abogados, dijo que
el equipo defensor iba a llevar el caso ante el
Tribunal de Casación, último escalafón para los
recursos en Egipto.
Agregó que el fallo del tribunal ordinario
descansaba en artículos del código penal que no
justifican la sentencia.
"El problema en este tipo de casos es que hay poca
gente que distinga entre sus sentimientos religiosos
y la ley", concluyó.