| El origen de la
Luna
La
Luna, el cuerpo celeste que mas fácilmente podemos
ver, es un satélite muy particular: mientras que los
planetas son por lo menos varios miles de veces mas
masivos que sus satélites, la Tierra es ochenta
veces mas masiva que la Luna (*). Además de ser un
satélite anómalamente grande, la Luna gira alrededor
de nuestro planeta en una órbita bastante inclinada
con respecto a nuestro ecuador, además de tener
marcadas diferencias en su composición química y
constitución física.
Hasta hace unos quince años había tres teorías
propuestas para explicar el origen de la Luna,
ninguna de ellas plenamente aceptada o rechazada:
El llamado modelo de fisión propone que la Tierra se
formó originalmente sola pero girando muy
rápidamente, dando una vuelta alrededor de si misma
en cuatro horas. Esta rápida rotación provocó que un
pedazo se desprendiera de la Tierra y, al dividirse
a su vez, dio origen a la Luna y a Marte. Un
problema de este modelo es el no poder explicar las
características de la órbita de la Luna.
Tal vez el modelo mas natural, el de nacimiento
conjunto, propone que la Luna y la Tierra nacieron
al mismo tiempo como dos objetos separados que
formaban un par desde el principio. Hasta hace unos
años era el modelo favorito, a pesar de que no puede
explicar, entre otras cuestiones, por qué la Luna
carece de un núcleo de hierro mientras que la Tierra
si tiene uno.
El
tercer modelo, el modelo de captura, sostiene que
ambos objetos se formaron por separado al inicio del
sistema solar y la Luna, al acercarse a la Tierra
fue capturada por nuestro planeta. Sin embargo, las
condiciones para que se dé esta captura son
extremadamente difíciles de cumplir y este modelo
tampoco puede explicar el bajo contenido de hierro
de la Luna.
La
información recabada por la misiones Apollo entre
1969 y 1972 dió lugar a la confrontación de estas
teorías y posteriormente a la propuesta de
revisarlas en un foro internacional. En 1984 se
llevó a cabo la conferencia ``Origins of the Moon''
en la isla de Kona, Hawaii, donde surgió un modelo
alternativo que propone la formación de la Luna a
través de la colisión de un objeto de dimensiones
comparables a las de Marte con la Tierra recién
formada. El impacto habría arrancando suficiente
material a nuestro planeta para que de ahí se forme
la Luna, quedando esta girando alrededor de la
Tierra. Esta teoría ganó gran aceptación durante
dicha conferencia y ha sido la mas aceptada desde
entonces.
En
septiembre del año pasado un grupo de tres
investigadores, encabezados por Shigeru Ida del
instituto de tecnología de Tokyo, estudiaron
mediante simulaciones con computadora el proceso de
formación de la Luna a partir de los fragmentos
arrancados a la Tierra por esta colisión. De sus
estudios concluyen que se requiere arrancar de la
Tierra mas material del que se creía, y que éste
debe ser lanzado mas lejos de lo supuesto
anteriormente. La implicación de este estudio es que
el objeto que chocó con la Tierra debió tener una
masa mas de dos veces mayor que la de Marte (lo que
viene siendo la cuarta parte de la masa de la
Tierra). Esto plantea nuevos problemas, ya que este
impacto debió poner a la Luna mas lejos de donde
está. Por otro lado, los estudios de la formación de
la Tierra indican que, mientras que la colisión con
un objeto con la masa de Marte es de esperarse, el
impacto con un objeto mas de dos veces mas grande es
poco probable. Por tanto, aunque es probable sea
común que existan planetas similares a la Tierra
alrededor de otras estrellas, en raras ocasiones se
habrán dado las condiciones para que estos adquieran
una satélite como la Luna. Si esto es cierto, y si
la vida inteligente es común en el Universo, por lo
menos somos privilegiados de contar con un satélite
tan brillante y vistoso como la Luna.
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* la segunda excepción es Caronte, la luna de
Plutón. |