Adiós Monseñor Durand
Flórez - >>Ver entrevista de 1995
por
Gustavo Medina C.
Tomado de los diarios
Perú.21, El Popular y La República
El
Popular, 20 de Marzo, 2004.- El ex obispo del Callao, monseñor Ricardo
Durand Flórez, murió la mañana de ayer en la clínica Tezza de Surco, donde permaneció
internado desde el último 9 de marzo debido a problemas neurológicos y cardiovasculares.
La solidaridad del fallecido prelado lo llevó a
emprender muchas iniciativas en favor de los más necesitados y siempre destacé por su
jovial carácter y peculiar estilo de decir las cosas. Monseñor Luis Bambarén lamenté
su muerte y recordó que fue una persona muy apreciada en la Iglesia Católica del Perú
por su labor con los más pobres. El ex obispo de Chimbote, además, resaltó el aporte
del fenecido religioso, como la creación de Cáritas en 1952. "Lo conocí en febrero
de 1942, cuando fue mi profesor. Era un ejemplo como persona, un hombre muy espiritual,
alegre, comunicativo y cercano a la gente", sostuvo Bambarén.
Durand Flórez, de 86 años, fue consagrado como primer
obispo jesuita peruano el 25 de marzo de 1966. Desde esa fecha y hasta 1995, fue el pastor
de los feligreses del Callao. Nació el 16 de abril de 1917, en Huánuco. Inició su vida
religiosa en el noviciado jesuita de Chillón, en Chile. Fue profesor del colegio La
Inmaculada de Lima, catedrático en la Universidad Católica y promotor de obras
misioneras.
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Víctima de un mal cardíaco el
obispo de los pobres dejó de existir a los 86 años.
Religioso se negó a que los
médicos le conecten respiración artificial.
Perú.21, 20 de Marzo, 2004.- En estos tiempos, en que se necesita
una voz que con sinceridad saque la cara por los más necesitados del país, nos deja el
obispo de los pobres. Monseñor Ricardo Durand Flórez se fue "a conocer el rostro de
Dios", tal como era su deseo. El sacerdote jesuita de 86 años, al que no le temblaba
la mano para criticar aquello que te parecía injusto y que contravenía la ley del
Señor, dejó de existir ayer.
Su corazón paró de latir a las 10:15 a.m. de ayer, en
la clínica Padre Luis Tezza. "Tuvo complicaciones cardiorrespiratorias. No le
aplicamos reanimación porque monseñor pidió que no lo hiciéramos y tampoco deseaba
tener vida artificial, aseguró Manuel Córdova, director de dicho nosocomio.
Reconocido por su hablar franco, campechano y criollo, era capaz
de conversar de igual a igual, con un vecino de los Barracones o con el más ilustre de
los chalacos. "Antes de partir a Roma, fui a visitarlo. Lo encomendé a San José y
qué casualidad que en el día de este santo partió al encuentro de Dios'1 dijo monseñor
Manuel Irizar, obispo del primer puerto.
Anoche el presidente Alejandro Toledo acudió a la
Iglesia de Fátima, donde se velan los restos mortales del obispo, para rendir su
homenaje.
Sacerdote del pueblo.
El cómico Carlos Álvarez, quien durante muchos años imitó al prelado, se mostró
apenado con su partida. 'Era un sacerdote muy sabio. Venía del pueblo, entendía al
pueblo y hablaba como el pueblo" dijo.
Una de las anécdotas que más recuerda fue el gesto que
tuvo monseñor el día de su cumpleaños. Coincidió con el lanzamiento del programa 'Los
Álvarez'. Mis amigos me pidieron que no trabajara para celebrar. Yo accedí. Me llevaron
cantantes, tortas y regalos. Al final trajeron un televisor con un video. Mi sorpresa fue
grande cuando vi que monseñor Durand me había enviado un saludo con la bendición de
Dios. Fue uno de los gestos más bonitos que alguien haya tenido jamás conmigo y eso lo
recordaré toda mi vida' comentó muy emocionado.
Gran Obra Social Nació en Huánuco el 16 de abril de1917 lngresó
a la Compañia de Jesús en marzo de 1934 v en diciembre de 1948 se ordenó como sacerdote
en San Miguel, Argentina. Lo que pocos saben es que nunca quiso ser obispo sino un simple
sacerdote.
Fue fundador de la obra social Cruz Blanca (que atiende a
los niños de bajos recursos), creador de comedores populares, de centros de educación
ocupacional y talleres de capacitación.
Pero una de sus labores más destacadas fue su labor al
frente de Cáritas del Perú (organización que fundó en 1954.) durante la dramática
época del 'Fujishock'en 1990 En esa época, y durante ocho meses dio de comer a más de
un millón y medio de personas. Hoy no sólo el pueblo chalaco lo llora, sino todo el
Perú.
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En olor a multitud
despidieron a monseñor Ricardo Durand Flórez
Por Marco A. Sánchez
Diario La República, 23 de Marzo
2004.- Eran las doce y cinco del mediodía cuando sonaron las campanas por
un cura querido en el Callao. Un ambulante nos indicó cómo llegar a la iglesia Matriz
del puerto,
El féretro, con el cuerpo del religioso fallecido, en la iglesia Matriz del Callao. Fue
despedido con aplausos.
donde gracias "al curita" hizo su venta del mes la noche anterior. Monseñor
Ricardo Durand Flórez es para los chalacos sinónimo de veneración o había que ver las
extensas colas para tocar su lápida.
Veinte de sus 86 años los pasó en el puerto, y ahí se quedó su cuerpo para siempre. En
la cripta debajo del altar mayor de la catedral chalaca reposan ahora sus restos, junto a
los del primer obispo del Callao, monseñor Eduardo Pitcher Peña.
"Este hombre era un santo. Andaba con las medias rotas, por dárselas a sus pobres.
Por eso San José se lo llevó, en el día de la familia", dice Cleyda Auditori,
refiriéndose a la efemérides católica del viernes 19, día de su fallecimiento.
Doña Cleyda está sentada en la iglesia Matriz donde a las 10 de la mañana no cabía un
alfiler. El maretazo humano llenó la plazuela y calles contiguas, donde las madres de
Bocanegra, Puerto Nuevo y Márquez lucían su piel tostada junto a la pancarta blanca
"Monseñor Durand: Pastor de los Pobres".
También estaban damas de bronceado perfecto con colágeno en los labios, que a pedido de
monseñor intercedían para desviar de la chequera conyugal una ayuda para los pobres de
los asentamientos humanos.
Faites con la Sarita tatuada al hombro y los ojos bien abiertos, fieles en silla de rueda,
funcionarios públicos de medio rango, escolares y religiosos de toda procedencia. Todos
oían la misa de cuerpo presente oficiada por monseñor Miguel Irízar Campos, obispo del
Callao, y por el arzobispo de Lima, Juan Luis Cipriani.
LA SENCILLEZ DE UN PASTOR
Fue monseñor Irízar, su obispo coadjunto durante cinco años, quien
mejor resumió el carácter de Durand. Se dirigió a él como "santo y recordado
profesor", para recordar que durante su prelatura de dos décadas no tuvo ni buscó
casa en el Callao.
"Al final le dieron una casita en Bellavista, pero nunca tuvo residencia arzobispal.
Tras su retiro pastoral en 1995 volvió a la comunidad de Fátima (casa de los jesuitas,
su orden sacerdotal) como uno más", dijo.
Irízar resaltó que Durand haya animado las catequesis en el puerto y las obras
misionales pontificias, además de haber dejado a punto la Aldea Infantil Oquendo, que el
propio Irízar inaugurará pronto.
Pero cada fiel tenía su propio testimonio. "En el 86, empezamos con monseñor la
evangelización en Ciudadela Chalaca y Bocanegra, él fue el primero en llegar a las
barriadas y animar a la gente a participar", cuenta Luisa Arce, del movimiento
Cursillos de Cristiandad.
Doña Cleyda Auditori agrega que, además, como hombre monseñor fue bien plantado:
"Tenía su carácter, le hizo el pare a Fujimori. Nadie le venía con
tonterías".
BONDADOSO DESDE NIÑO
Gregorio Durand Malatesta, sobrino del
monseñor, Debajo del altar mayor en la catedral chalaca se ubica su aposento.
cuenta que cuando el prelado tenía siete años doña María, su madre, lo envió al
Colegio La Inmaculada (que quedaba en la avenida La Colmena) con un suéter nuevo.
Regresó a casa sin prenda. Se lo regaló a un niño de Malambito, contó.
Igual pasó en 1985 cuando la visita del papa Juan Pablo II al Perú. Le sugirieron
comprarse zapatos nuevos, pese a su resistencia. Monseñor lo hizo, pero en la ceremonia
no los lucía. Los había regalado a un padre que los tenía más viejos.
El propio alcalde del Callao, Alex Kouri, recordó que Durand Flórez siempre antepuso la
ayuda de Dios. "Alimentó y vistió a muchos pobres y siempre tenía soluciones
divinas para los conflictos humanos", relata.
La hermana Marcela Quesada, de la Orden de San José de Cluny, lo recuerda en los momentos
previos a su muerte. "Ya estaba mal, nos decía que quería ver a Dios cara a
cara", agrega.
Ayer, tras la misa, su féretro salió por última vez de la catedral, dio una vuelta y
regresó para ser sepultado en la cripta, como lo pidió en vida.
Junto al nuncio apostólico Rino Passigato -que leyó el pésame papal-, los obispos de
todo el país, el ex presidente Valentín Paniagua y autoridades, monseñor hizo su
último recorrido.
Por la tarde, Diego Alvarez (13), monaguillo de la catedral, sigue controlando el tráfico
humano en la cripta. Está despierto desde las cinco de la mañana y tiene para rato:
todos quieren persignarse ante el cura por quien seguirán sonando las campanas en el
Callao.
Cruz Blanca, su obra
Una de las obras más queridas que dejó monseñor fue la Asociación Cruz Blanca, fundada
por él en 1958. "Fue su obra personal, que atendió y atiende a miles de
niños", sostiene María Esther Aguilar, quien la acompaña 26 años.
Cruz Blanca promueve la evangelización en niños humildes de asentamientos de Lima y
Callao. En el verano organiza campamentos y vacaciones útiles, como forma de apostolado.
También trabaja con hijos de mineros y campesinos del interior del país.
La institución se solventa con donaciones y tiene una casa en la playa Las Conchitas,
donado por la Marina.
Fuera de ello, monseñor organizó la reconstrucción de la catedral donde hoy reposan sus
restos, en 1992, y gestionó ayuda humanitaria para docenas de asentamientos humanos en el
puerto.
El dato
El presidente de la región Callao, Rogelio Canches, y el alcalde Kouri
anunciaron que una plaza llevará su nombre. Y que la iglesia de Carmen de la Legua
perennice su memoria. La región lo condecoró con la medalla "Guarnición Guardia
Chalaca".
Perfil
Nació en Huánuco el 16 de abril de 1917. Estudió la primaria en el
Colegio La Inmaculada de Lima y secundaria en el Colegio Sagrado Corazón (España).
En 1934 ingresó a la Compañía de Jesús. Se ordenó sacerdote en 1948 en Buenos Aires.
En 1951 regresó a Lima y dirigió las Obras Pontificias. Fundó Cáritas en 1955.
En 1966 el papa Pablo VI lo nombró arzobispo del Cusco y en 1975 arzobispo del Callao,
hasta agosto de 1995.
Hijo de Guillermo y María Flores Quintanilla y tercero de cinco hermanos: Gregorio,
Guillermo, Luis y José, ya fallecidos.
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Entrevista de la Revista
"Cosas" de Setiembre de 1995 a Monseñor Ricardo Durand Flórez
Católico,
Apostólico y Chalaco
"¿Descansar?... me aburriría".
Así, con su característica e invariable franqueza, responde el ahora ex Obispo de El
Callao, Monseñor Ricardo Durand, cuando le preguntamos qué hará luego de que el Papa ha
aceptado finalmente su renuncia por límite de edad al cargo que ocupó durante más de
treinta años.
Con setenta y ocho años a cuestas y más de cuarenta
dedicados al sacerdocio, Monseñor Durand está aún bastante lejos de retirarse de la
batalla que cada día emprende con un enérgico y singular estilo.
Precisamente, uno de sus actuales focos de interés ha
vuelto a ser la fundación Cruz Blanca, aquella institución que creara hace treinta y
siete años con el fin de apoyar el desarrollo espiritual y moral de los jóvenes.
"Ahora estamos desarrollando un proyecto para fomentar la adopción de niños en
abandono e incluso para albergar a aquellos que no encuentren un hogar que los
acoja", dice sin perder su habitual vehemencia.
Pero más allá de la labor que ha llevado a cabo en el
Obispado de El Callao y la que piensa realizar en adelante, Monseñor Durand se ha
convertido en los últimos años en un rostro familiar y popular, en un verdadero
personaje de la escena nacional. Producto de sus continuas apariciones en los medios de
comunicación y gracias a su manera de ser y expresarse -sin tapujos ni medias tintas,
encarando temas picantes e incómodos con una saludable combinación de severidad y buen
talante- hoy cuenta con una vasta legión de críticos y simpatizantes, pero jamás de
indiferentes, que muchos políticos y artistas darían cualquier cosa por tener.
"Yo opino porque me preguntan", comentó alguna
vez a "Cosas" justificando la variedad de temas, a veces más seculares que
eclesiásticos, sobre los que suele pronunciarse con su particular estilo, sonrojando a la
feligresía tradicional y desencorbatando el discurso sacerdotal. El aborto, el control de
la natalidad, la política, el terrorismo, el sexo, el fútbol... Monseñor Durand nunca
ha perdido la disposición para responder todas las preguntas ni lo monolítico de sus
convicciones a la hora de los debates espinosos.
Tampoco perdió su valentía, cuando hace unos pocos
años la subversión arreciaba, atemorizaba e invitaba al perfil bajo a más de una figura
pública. "Si algún día quieren matarme, que me maten", señaló sin ambages
en 1992 cuando le consultamos si no tenía temor de enfrentarse públicamente a Sendero
Luminoso.
Hoy Sendero Luminoso, gracias a Dios, está casi muerto y
Monseñor Durand no sólo goza de muy buena salud, sino que cuando le preguntamos si le
agradaría darse un merecido descansito en algún lugar tranquilo, respondió escueta pero
enfáticamente:
"No hermano, estoy muy ocupado".
A pesar de que más de uno lo piensa y ofertas no le
faltarían, no es probable que lo veamos dirigiendo un programa de televisión, como ya lo
han hecho otros sacerdotes. "Podría, pero a mí me piden que hable cuando hay un
tema y si tuviera un programa tendría que ser yo el que busque los temas. Ahí puedo
fallar".
Actualmente, Monseñor Durand, el cura del puerto, aquel
jesuita formado al viejo y espartano estilo de la Compañía de Jesús, ya no ocupa el
sillón del obispado chalaco, lo reemplaza un viejo amigo suyo, Miguel Irízar. Pero, como
él dice, "estaré aquí hasta que el Señor me llame".
"Dios te bendiga hermano", nos dice al
despedirse con una sonora carcajada. Dios lo bendiga a usted Monseñor.