Todo Callao Act. 09.08  por Gustavo Medina C.        Si no ve la página correctamente haga click aquí


Chalacos Notables de Hoy

Monseñor Miguel Irizar
50 años sirviendo a Dios

Monseñor Miguel Irizar nació en Ormaiztegui, en los Países Vasco (España) y se quedó en el Callao, luego de vivir en Yurimaguas. Un Pasionista con pasión (Foto: RPP).

(RPP) Si usted le pregunta de donde es, él, seguramente, le dirá primero fui charapa, ahora soy Chalaco. Así lo siente. Es el obispo actual del Callao pero, la verdad, Monseñor Miguel Irizar, es “ormaizteguiarra”. Cuesta escribirlo y leer, sin equivocarse a la primera. Nació en Ormáiztegui, municipio de la provincia de Guipúzcoa en el País Vasco. La tierra que lo vio nacer tiene solo 6, 9 kilómetros cuadrados, en el centro sur de su provincia. Fue fundado en el 1615.

Ese es el joven pasado del actual Obispo del Callao, agradeciendo siempre a Dios, recuerda su vida dedicada al sacerdocio por 50 años.

Monseñor Miguel Irizar no es Obispo de escritorio. Es mejor preguntar donde puede estar a esa hora, si queremos hablar con él, y buscarlo en terreno.

Tenía 23 años cuando se ordenó. A los 13 años ya estaba en el Seminario Menor. Al morir su hermano, pensó dejar su vocación y dirigirse a su casa para trabajar, para la familia, junto a su padre. Este lo llamó y no olvida su razonamiento:

“Miguel aunque otros piensen que debes quedarte en casa porque eres tú, ahora, el único hijo varón –su padre tendía una empresa- si tu quieres seguir y te gusta el sacerdocio, no te preocupes, por tus padres, sigue adelante..”. No olvida aquellas palabras un aliento que lo ha perseguido en la vida.

Cuando recuerda su niñez lleva a la memoria los días pasados, cuando lleno de alegría jugaba en el Santuario de la Virgen, lugar que con el paso del tiempo, lo recibió para su ordenamiento junto a 18 compañeros de estudio.

El estar junto a la Virgen lo ha seguido en su vida sacerdotal. Después de estudiar en la Universidad Gregoriana de Roma, su Superior le anunció su viaje al Perú. Comenzó su nueva vida en iglesia mariana Virgen del Pilar. Se desempeñó como Vicario Parroquial. A sus oídos llegaron los nombres de Tarapoto, Yurimaguas, o Moyabamba, en la selva del país.

Por un tiempo regresó a España. Al volver al Perú le correspondió asumir el cargo de Obispo Misionero del Vicariato de Yurimaguas para luego instalarse en el Callao donde hoy sus calles, y avenidas suele recorrer casi diariamente.

Por la mañana puede oficiar una misa junto a las monjas de Clausura del Seminario Carmelita y luego llegar hasta el Penal de Sarita Colonia para, mas tarde, viajar hasta Pachacutec donde, con su dedicación y muchos colaboradores, la arena se convirtió en futuro. En esperanzas de seguir viviendo.

Puede cumplir, al medio día con alguna actividad social pero, por la tarde, luego de una “siesta” - esa no la perdona - visitará a las mujeres trabajadoras de la zona y también a los alumnos del ahora Instituto Laboral, que va para Universidad Técnica, levantada en Pachacutec con la confianza y el orgullo de los jóvenes del sitio. También, Monseñor Irizar, dedicará muchas horas a Caritas del Callao y a Caritas del Perú donde es su Presidente.

En su programa de actividades, que por la mañana, realiza en su casa donde recibe a vecinos, centros de madres y religiosos del Callao, figuran también los Centros de Educación Ocupacional de los cuales ya tiene tres construidos como son el San José Artesanos, el Virgen del Carmen y Nuestra Señora de Guadalupe, donde la familia aprende profesiones manuales.

Monseñor Irizar nunca se olvidó, trabaja por los emigrantes. Busca para ellos lo perdido en su propia tierra.
 

Con Juan Pablo II

El año 1973, el actual Monseñor Miguel Irizar fue designado Obispo. Lo hizo Juan Pablo II quien, la primera vez que lo vio lo recibió con un. “Usted es demasiado joven. Quien lo ha hecho Obispo...?”. Usted sabrá Santo Padre, fue su respuesta. Estuvo tres veces con él.

Al actual Papa Benedicto XVI lo conoció siendo aun Arzobispo de Munich en Alemania. "Fui presentado por un hermano pasionista, el padre Marín Viaras", recuerda. Ya como Santo Padre se encontró con él en dos oportunidades, uno de ellos durante un encuentro mundial.


Su casa, sus compañeros
Los Pasionistas son una gran familia. Comparten las alegrías de todos los seres humanos. Nunca dejan a los pobres y llevan a los seres a mirar y ser testigos del Dios Justicia y el Dios Paz.

Nacen por el trabajo de San Pablo Cruz. El los llamó al comienzo “Los Pobres de Jesús” porque su vida debía fundarse en la pobreza evangélica. Vivió a la manera de los Apóstoles. Buscan la unidad de la vida. Su participación en la Pasión de Cristo es personal, comunitaria y apostólica.

Su casa esta en el Callao por su cargo, por su Congregación tiene su vivienda en San Isidro. Allí, en la Virgen del Pilar viven los compañeros de Monseñor Miguel Irizar. Todos los domingos a las 14.00 llega hasta allí y comparte el almuerzo con sus compañeros.

Allí están Juan Cruz, Clemente, Javier, Antonio María, José Louis, Julián o William. Sus reuniones salpicadas de la alegría de un grupo que junto con hablar del servir, también hay segundos para el fútbol, para hablar del mundo y para compartir en la fe.

Monseñor, cuentan que distribuye su pasión entre Atlético de Bilbao y su “Vamos Boys”.


Peru.21 29/09/10
“De vasco pasé a ser charapa, y después me hice chalaco”
Miguel Irízar es uno de los sacerdotes más respetados del país. Ha sido vocero de la Conferencia Episcopal Peruana, obispo de Yurimaguas y del Callao. De sus 53 años de sacerdocio, 50 los ha desarrollado en el Perú, tierra de la que se enamoró a primera vista y que conoce mejor que nosotros.
por: Gonzalo Pajares C.

“Los vascos somos muy católicos pero también muy libres. Por eso defendemos nuestra identidad cultural e histórica. Estamos orgullosos de ser lo que somos y, por otro lado, somos muy solidarios y colaboradores. Siendo un pueblo pequeño, estamos muy abiertos al mundo: nos integramos pronto al lugar donde estemos”, nos dice Miguel Irízar, el sacerdote que llegó –para quedarse– hace 50 años al Perú. Hoy es el obispo del Callao.

SU APELLIDO ES FAMOSO EN ESPAÑA…
Mis abuelos fundaron Irízar, una fábrica de carrocerías para autobuses que hoy está en varios lugares del mundo: China, India, Brasil, México, etc. Yo debí haber sido carrocero –como mi padre y mi hermano mayor– pero opté por el sacerdocio.

¿ALGUNA VEZ DUDÓ DE SU VOCACIÓN? ¿NUNCA SE ENAMORÓ?
No. De chiquillo miraba a algunas niñas. ¡Qué iba a hacer pues, hijo! Pero el celibato se desarrolló en mí muy normalmente. Desde que terminé la secundaria, tengo clara mi vocación. De pequeño, era muy movido, muy inquieto. Me castigaban por revoltoso, pero en el noviciado me asenté. Y cuando entré a Filosofía y Teología me hice un buen estudiante. Me ordené sacerdote a los 23 años.

¿QUÉ LO TRAJO AL PERÚ?
Mi congregación, los Pasionistas, tenía obra, desde 1913, en Yurimaguas y en Moyobamba. Por los emocionantes relatos de los misioneros que regresaban a España, sabía de la existencia de Tarapoto, de Juanjuí, de Yurimaguas. Sin embargo, cuando terminé el seminario me enviaron a Roma, donde estudié Ciencias Sociales. Cuando terminé, mi primer destino fue mi tierra vasca, pero a los pocos días mi superior me llamó y me dijo: “En Lima necesitan un sacerdote como tú”. Y llegué a San Isidro, a la Virgen del Pilar, en 1960: estoy celebrando mis 50 años de peruano. Al poco tiempo me llamaron para ser profesor en la Universidad Católica. Es decir, mi primer contacto fue con la élite económica y la élite académica. Tenía 27 años.

LUEGO SE FUE A LA SELVA…
Primero, en 1966, volví a España. Por suerte, mi misión duró solo tres años. Ya me había hecho al Perú. En España había muchos sacerdotes, aquí faltaban (risas). Regresé cuando Velasco empezó su revolución. En 1972 me nombraron obispo de Yurimaguas: pasé de San Isidro a otro país: no había electricidad, solo había un teléfono en la ciudad. Esta vida me hizo austero y me acercó a la gente. Allí me hizo pastor de las personas, por mi cercanía a los más pobres, a los indígenas, a los nativos. Estuve algo más de 17 años.

¿POR QUÉ LOS NATIVOS NECESITAN SER EVANGELIZADOS?
Para nosotros, el anuncio del Evangelio es un deber, pero no buscamos imponerlo. La revelación cristiana es una intervención de Dios en las personas. Nosotros no podemos guardar esa noticia. La fe es un regalo. El trabajo de la Iglesia allí no solo fue de doctrina, de enseñanza religiosa, hemos hecho un trabajo de promoción humana y social, educación y salud. Nosotros hemos estado allí antes que el Estado. Desde el Concilio Vaticano II, nuestra acción –y hablo de lo que nosotros hicimos– ha sido respetuosa de cultura, de su lengua y, también, de su visión del mundo. Por eso, la evangelización es lenta, sin resultados inmediatos, porque no se basa en la imposición.

LUEGO VINO A LA SELVA DE CEMENTO...
De vasco pasé a ser charapa y de charapa pasé a ser chalaco (risas).

LAS NOTICIAS DEL LUGAR NO SON SIEMPRE AMABLES: MUERTE, VIOLENCIA...
Los problemas del Callao son complejos: hay que vivir allí para entender por qué este barrio se enfrenta al otro. La raíz de estos problemas no solo está en la pobreza, la marginación, la exclusión o la falta de oportunidades de trabajo, sino en el entorno familiar. Muchos viven hacinados, sin padres, sin trabajo, por eso, salen a la calle y allí se encuentran con los problemas. Hay que buscar salidas a esto a través de la educación, de la creación de más espacios culturales y deportivos, del trabajo continuo, es decir, hay que darles caminos de vida y de esperanza. Por ejemplo, nosotros hemos creado los Centros de Capacitación Laboral, tenemos un proyecto de universidad tecnológica. Mire usted a Pachacútec, donde hay 800 u 900 jóvenes estudiando, que son más pobres que los del Callao, y no nos crean problemas.

 

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